Hay prendas que nacen fáciles.

Y hay otras que te hacen pelearte con todo el proceso hasta que finalmente entienden lo que querías decir.

Esta camisa fue una de esas.

La pensamos como una prenda versátil de verdad. No “versátil” de catálogo. Versátil en la vida real.

Una camisa que pudiera transformarse. Que no se quedara quieta.

Tiene capucha desmontable.

Tiene cierre.

Tiene cintas que ajustás, fruncís y modificás según cómo quieras usarla.

Y sí: si la cerrás completamente y tirás de las cintas… se convierte en un bolso.

Queríamos que sorprendiera.

Que alguien la vea dos veces y recién ahí entienda todo lo que está pasando en la prenda.

También mezclamos estampa con sectores lisos para generar contraste y aire.

Y trabajamos un corte a la altura de la cintura con pequeñas solapas —también en las mangas— para crear ese efecto raro y hermoso de “¿hay otra prenda arriba?”.

Como si la camisa tuviera capas. Como si estuviera armada a partir de distintas historias.

Pero llegar hasta acá fue un caos.

Las primeras muestras llegaron con el cierre mal colocado.

Después aparecieron errores de costura.

Costuras torcidas.

Moldes mal cortados.

Detalles mínimos que quizás nadie más veía… pero nosotros sí.

Y cuando diseñás algo así, esos errores te destruyen un poco.

Porque hay prendas que no se sostienen solamente por la tela: se sostienen por la idea.

Y si la ejecución falla, se rompe toda la magia.

Hubo momentos donde pensamos: “esto no va a salir nunca”.

Horas corrigiendo moldes.

Probando volúmenes.

Moviendo centímetros ridículos que terminaban cambiando toda la caída de la prenda.

Pero seguimos.

Porque cuando diseñamos para LOLO no buscamos hacer ropa solamente linda.

Buscamos hacer prendas que generen algo.

Que tengan identidad.

Que hagan sentir distinta a la persona que las usa.

Y finalmente pasó.

La camisa salió como la habíamos imaginado desde el principio.

Transformable. Extraña. Cómoda. Funcional. Artística.

Una prenda que no se conforma con ser una camisa.

Y quizás por eso nos obsesionó tanto.